El problema de hacer algo nuevo o diferente (innovar bah!)

En estos meses me he encontrado con varias empresas que a pesar de encontrarse en una buena posición competitiva les cuesta mucho avanzar en el desarrollo de nuevas líneas  de negocio. Aún en el marco de un aumento su facturación, la sensación es que están “engordando” y no creciendo. Y cuando se estancan, en general lo que sucede es que les cuesta muchísimo salir del día a día y poder trabajar en función del largo plazo.

El problema mas grande de esta situación es que en la mayoría de los casos son empresas que nacieron a partir de alguna innovación y ahora, paradojicamente, no pueden innovar mas. Si vos pusiste un kiosco, salvo que seas este señor, dificilmente estés muy preocupado por cómo innovar en el negocio. Pero si tu compañía es líder en su industria o irrumpió en el mercado con un producto nunca antes visto, la innovacion debiera ser EL camino para crecer.

A mi entender el problema que se plantea surge de la innovación misma como factor desencadenante de la competitividad. La misma pueder surgir como parte de un proceso estudiado y meticuloso o provenir del instinto de los emprendedores, que casi de casualidad desarrollaron una respuesta a un problema de mercado que fue aceptada por la gente. En la enorme mayoría de los casos, las primeras innovaciones de las empresas vienen de ese tipo de procesos.

Ahora, cuando queremos que la empresa incorpore el desarrollo de nuevas cosas a su negocio de manera regular, ya no podemos confiar en el instinto o en la casualidad y tenemos que pensar en nuevas maneras de trabajar, y ahí es donde se complican las cosas. Fundamentalmente debido a la percepción que tienen los emprendedores del riesgo que implica ponerse a buscar nuevos negocios, tanto por las probabilidades de fracasar como por desenfocar las actuales actividades y dejar de ganar plata para perseguir sueños utópicos. Cuando tenias 20 años y la empresa tenía dos integrantes, no había problema, el costo del fracaso era muy bajo, pero con 20 empleados y altos costos fijos, hay demasiadas cosas en juego para ponerse a jugar con el negocio.

Lo que en general vemos que funciona, es proponer a las empresas empezar a incorporar algunos procesos sencillos de fomento controlado de la innovación, algunas de las cosas que se pueden hacer son:

Incluir una cantidad de horas de “Desarrollo de Negocios/productos” al mes en las tareas de la gente que trabaja con nosotros. Y si no las incluis de manera evidente, si es bueno generar espacios de discusión sobre estos temas, sean formales o informales.

Establecer una guía  básica de desarrollo en el que el factor “negocio” esté involucrado desde la primer tarea.  Si se considera que desarrollar está solo involucrado con la creatividad, se está perdiendo la cuestión de ingresos y costos dentro de la ecuación, lo cual es peligroso para la sostenibilidad de la iniciativa.

Generar una estructura societaria/organizacional, que incentive la creación de nuevos negocios dentro de la empresa: Esto busca que los empleados, incentivados a partir de las actividades nuevas vean que las oportunidades encontradas y proyectos desarrollados, sean viables de ser llevados a la práctica dentro de la organización y no fuera de ella. Si estas condiciones no están dadas, por más oportunidades que se les de a los emprendedores estos las llevarán a cabo pero fuera de la empresa y difícilmente esta pueda capitalizar la inversión

 ¿Que otras cosas se te ocurren para incentivar la innovación en tu empresa?

Schumpeter por De Pablo

Hoy Juan Carlos De Pablo escribió una pequeña nota sobre una entrevista ficticia a Joseph Schumpeter. Me pareció muy interesante y la copio, pensar que el tipo nació en 1883.

Tambien la pueden ver acá.

La destrucción creativa, una penosa verdad

Sería muy lindo que los cambios tecnológicos sólo trajeran ganadores, pero es imposible que eso suceda

Desaparecerá el libro impreso cuando se popularice el libro digital, como en su momento desaparecieron las velas y las lámparas de aceite cuando se popularizó la lámpara eléctrica, o el caballo de tiro cuando se popularizó el tractor?

Herbert Alexander Simon, premio Nobel en Economía 1978, analizó de manera admirable este último caso ¡desde la perspectiva decisoria del equino!, mostrando como éste desapareció porque no pudo seguir contratando al ser humano que lo conducía, cuando éste aumentó sus pretensiones porque el tractor (más productivo) le pagaba más.

Buscando respuestas válidas consulté a Joseph Allois Schumpeter (1883-1950), nacido en Moravia. Uno de los fundadores de la Sociedad Econométrica, quien enseñara en Harvard a partir de 1932 solía decir que se había propuesto ser el mejor amante de Viena, el mejor jinete de Europa y el mejor economista del mundo, y que sólo había logrado dos de los tres objetivos, pero sin especificar cuál le faltaba. Su tercera esposa, Elizabeth Boody Firuski, armó un verdadero rompecabezas para publicar la monumental Historia del análisis económico, en la que Schumpeter había trabajado durante los últimos diez años de su vida.

-En Capitalismo, socialismo y democracia, publicado en 1942, usted describió el desarrollo capitalista como un proceso de destrucción creativa.

-Para mostrar que no hay nada neutral en el cambio tecnológico, o en las inversiones en infraestructura.

La apertura de los canales de Suez y Panamá fue festejada por muchas personas, pero no por los constructores de barcos, cuya demanda disminuyó al acortarse los tiempos requeridos para el transporte; el asfaltado de los caminos que en la provincia de Entre Ríos tenían ripio fue festejado por muchas personas, pero no por quienes se ganaban la vida reemplazando parabrisas al costado de las rutas; Internet es una maravilla? excepto para los carteros, y las academias Pitman no sobrevivieron al reemplazo de la máquina de escribir por la computadora personal.

-Esto también ocurre en el plano local.

-Efectivamente, piense en el cine, el club y en el almacén de barrio. ¿Qué destrozó la demanda dentro de cada barrio, que antes estaba “cautiva”? El auto. Cuando no hay más remedio que caminar, la proximidad geográfica es una clara ventaja, que se evapora cuando aparece el auto.

-¿Qué se puede hacer para evitar los “efectos indeseados”?

-Una alternativa consiste en cerrar los canales, destruir Internet y prohibir la circulación de los autos.

-Estoy hablando en serio…

-Yo también. En la Revolución Industrial, la primera reacción a los problemas que generó la mecanización fue el ludismo, movimiento cuyos integrantes razonaban así: si el problema lo generan las máquinas, la solución está en romper las máquinas. Como se sabe, el ludismo no prosperó.

Años más tarde, Robert Owen intentó solucionar el problema fundando cooperativas. Su fracaso inspiró una variedad de propuestas socialistas, más o menos extremas.

El ludismo, como actitud, sigue entre nosotros, en versiones modernas, como la que pretende que los supermercados y los shoppings no abran los domingos.

-¿Qué otra cosa se puede hacer?

-Transformarse. Cuando a Antonio Carrizo le preguntaron qué hizo la radio para sobrevivir, luego de la aparición de la televisión, respondió que la que ahora escuchamos es otra radio, ajustada -por ejemplo- al hecho de que hoy se escucha más en los autos y en los camiones, que en la mesa familiar.

-¿Otros ejemplos?

-La afeitadora eléctrica no hizo desaparecer a la «hojita de afeitar», pero cualquiera que tenga suficientes años sabe que las actuales rasuradoras son muy diferentes a las que se utilizaban hace medio siglo.

El almacenero sabe que tiene que proveer servicios complementarios, más que sustitutivos, a las nuevas formas de comercialización.

Carlos Keen, en la provincia de Buenos Aires, y algunos bares y confiterías de la Capital Federal, supieron resolver de manera exitosa el desafío que plantea la destrucción creativa.

-Don José, muchas gracias.

Cómo el Traccionar el Desarrollo Tecnológico

Hace unos años, mi hermano se fue a estudiar a Carnegie Mellon, que es una de las dos o tres universidades más prestigiosas del mundo en tecnología. Uno de los proyectos mas interesantes de los que participó fue el DARPA Grand Challenge, que consistía básicamente en una carrera de autos que, sin conductor debían llegar de un punto a otro por terrenos desérticos. Con esto no estoy hablando de autos a control remoto, sino tremendas Hummers y Touaregs corriendo por el desierto sin ningun tipo de control humano, totalmente autoguiadas y con solo una lista de waypoints por donde pasar.

El premio fue instituido por la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), que es la agencia del Departamento de Defensa Americano para el desarrollo de tecnologías militares, y consistía en aproximadamente en un millón de dólares para el primer equipo que pudiera terminar el trayecto planteado. Para los que sabían, el desarrollo más importante logrado a partir de lo que hacen estos muchachos es una cosa que se llamaba ARPANET, el predecesor de bue.. INTERNET.

Volviendo al Grand Challenge, para la Universidad participar implicaba un presupuesto de más del doble del premio mayor, pero también implicaba competir con otros 100 equipos anotados y reafirmar su prestigio como uno de los principales think tanks tecnológicos de EEUU y el mundo.  Para ello tenía que armar un equipo que no solo trabaje en el desarrollo del motor, pero también que encuentre los sponsors adecuados y que haga una comunicación acorde a los objetivos, etc. Los resultados para ellos fueron excelentes, el primer año ganaron, el segundo salieron segundos y el tercero, volvieron a ganar.

Pero para DARPA fueron muchísimo mejores. El primer año el ganador solo pudo recorrer 12km de los 250km de carrera. El segundo año ya 5 equipos llegaron a la meta  y a velocidades practicamente iguales a las de un conductor humano. Finalmente el tercer año el recorrido se hizo dentro de un entorno urbano, con autos, peatones y todo y ahí hubo 6 equipos que lograron terminar. Entonces, a partir de una competencia bien armada, con un costo muchísimo menor a si lo hubieran querido hacer internamente, lograron pasar de autos que apenas podían recorrer 10kms a vehículos que pudieron viajar cientos de kms en el desierto y la montaña o en el tránsito de la ciudad. Todo eso  con la contribucion de decenas de equipos participantes y empresas interesadas.

Despues de toda esta historia, vuelvo al título de este blog, lo que hace genial a DARPA es la capacidad de generar los incentivos correctos para que la gente se ponga a trabajar en linea con sus objetivos. Cuando el Estado piensa como fomentar el desarrollo tecnológico o empresarial, debe tener que tener exactamente esto en cuenta y muchas veces esto no está relacionado con el dinero solamente, también se cuenta el prestigio, el acceso a conocimiento, la capacidad para poder influir sobre terceros, etc. Si bien hay casos en donde se hacen este tipo de cosas, el caso del Grand Challenge es tan claro que no se me ocurre mejor ejemplo.

La semana pasada DARPA presentó un nuevo concurso que se llama TRANSFORMER (grosso nombre!), que basicamente otorgará un premio de 43 palos quien pueda fabricar y hacer andar un vehículo terrestre capaz de despegar verticalmente, llevar una carga de 500 kilos y una autonomía de 400 kilómetros…. un auto que vuela, bah….

El primer año se caerán como moscas, el segundo un poco menos… pero no te extrañes que en cinco años estemos viendo algún que otro auto volador como Dios manda.

Ser innovador y poner un barcito…

El clásico ejemplo de la persona que elije emprender para cambiar de vida es el del tipo que se pone un barcito en la playa o en algún lugar turístico. Aun en el contexto urbano, la idea de un restorán o un bar es habitual hasta para los que buscan invertir en algún negocio que uno pueda además ver y palpar cada tanto.

Pareciera ser también que hay poco que inventar en este sentido, no estoy hablando de armar experiencias culinarias ultra sofisticadas ni lugares en donde la comida viene en un trencito y te la vas sirviendo. Cuando hablás con un “gastronómico”, el flacote dice “…acá está todo inventado pibe..” (con voz del Coco Basile), y te pasa a enumerar las máximas del negocio:

  1. El dueño o uno de sus socios tiene que estar atrás de la caja siempre
  2. El lugar no lo es todo, pero es importantísimo
  3. No se puede confiar ni en mozos ni en personal de cocina
  4. Hay que tener a todos cortitos porque no conviene andar rotando gente todo el tiempo, el cliente lo nota y no le gusta
  5. Cuanto mayor rotación de clientes tengo, mejor
  6. El café es lo que mas deja
  7. Hay que empujar los vinos con los que tenés arreglo con la bodega
  8. Por la Cocacola no ganás nada.
  9. Tenés que laburar al menos 6 días a la semana
  10. Vendé todo el espacio publicitario que puedas que es buen negocio
  11. Hay que empujar platos de estación que son los que más margen tienen
  12. Tenés que subfacturar al menos la mitad de lo que vendés

Y así podríamos seguir con una lista interminable….

Parecería que el ojo del dueño, la capacidad para detectar tendencias en cuanto a las modas y brindar un servicio acorde a las expectativas son las claves para el negocio.

No obstante, dentro de este esquema encontrás algunos bares y restoranes que se salen de lo clásico, y hacen algunas cosas en cuanto al negocios que los hacen muy interesantes para mirar.

Por ejemplo, un amigo mío tiene un bar y varias noches al año se asocia a Chefs locales para que ellos cocinen y presenten sus propuestas. Los Chefs proponen la carta, traen los ingredientes y cocinan; mi amigo pone la estructura y la clientela. En vez de llevar los clientes a otro lado para comer distintas cosas, el lugar no cambia y la marca garantiza la calidad de los productos. Para el dueño del local mejora la rentabilidad del capital y los costos variables están a cargo del chef, que se logra acceder a una clientela a la que de otra forma no puede llegar sin estructura.

Otro lugar que a mi me pareció muy novedoso en la manera de armar el negocio es La Casona del Molino en Salta. El motivo por el cual éste es probablemente el mejor lugar de la Argentina para vivir el folclore y la comida regional es que lograron armar un experiencia gastronómica y musical fuera del circuito turístico tradicional, sin tener artistas que convoquen ni un espacio habitual a los estándares del negocio. Sin embargo, es fantástico poder llegar a una casa que prácticamente está igual que hace doscientos años, sentarte en una mesa, pedir unas empanadas con vino y que al lado tuyo haya una mesa con tipos tocando la guitarra y cantando de manera totalmente amateur. Yo no se si a los cantores y guitarreros les pagan en La Casona, o si les invitan gratis la comida, pero yo estoy feliz cada vez que voy y eso es lo que vale. En otras palabras, lograron armar una experiencia totalmente autóctona y divertida, invirtiendo lo mínimo, y brindando un excelente servicio en lo que el cliente valora en esos contextos, la comida y la música.

Mientras escribo me doy cuenta que los que son para mi los mejores lugares para comer en Argentina no solo ofrecen excelentes platos sino que han armado muy buenos negocios luego de innovar sobre actividades muy tradicionales como puede ser el asado. Una de las mejores parrillas de la Argentina cumple con esta idea; El Boliche de Alberto. Ellos en Bariloche tienen 3 locales y en todos es el mismo sistema: hay muy pocos cortes de carne (en general sin hueso), solo se sirven papas fritas o ensalada mixta y la comida además es servida por el mismo parrillero, por lo cual el punto siempre es el exacto.

¿Que permite esto? dos cosas, menores costos de estructura debido a la menor cantidad de personal (sin que el cliente lo note!!) y también mejores precios de los insumos, se puede comprar al por mayor y establecer relaciones de largo plazo con proveedores. En definitiva, mas allá de brindar un excelente servicio y calidad de producto, la rentabilidad del negocio es seguramente muy superior a la media, aumentando de esta manera la sustentabilidad del negocio.

Por ello, mas allá del tema de la competitividad lograda a partir de los costos y la calidad, lo interesante de todos estos negocios es cómo se puede lograr que el cliente pueda apreciar el servicio y los productos ofrecidos a partir de innovar en ciertos aspectos del negocio donde se creía que no había nada más para inventar. Esto demuestra que en cualquier actividad hay oportunidades, por más tradicional que sea el negocio, lo importante es descubrir las maneras de lograr diferenciarnos y que al mismo tiempo ellas contribuyan a la sustentabilidad del negocio.